LO QUE NO TE CONTARON DEL SEGUNDO EMBARAZO

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Hoy me apetece compartir mi experiencia al convertirme en madre de dos.
Sí, porque antes de tener a Enzo mi primer hijo, leí muchísimo acerca de la maternidad y los cambios que conllevaba. Leí a muchas madres explicando lo duro de tener un hijo y cómo les había cambiado la vida. Pero con mi segundo hijo, no me sentía tan inexperta y la verdad no leí nada.

Mi experiencia con Enzo fue tan tan y tan buena, que sinceramente no entendía a esas madres que tanto se quejaban. Enzo era un bebé que dormía toda la noche del tirón, comía muy bien, le gustaba bueno y le gusta todo tipo de alimentos. Yo me sentía muy realizada dedicándole la mayor parte de mi tiempo (pasado el tiempo de maternidad también trabajaba fuera de casa) exclusivamente a él, a enseñarle cosas, a jugar, a pasear. La verdad que todo, absolutamente todo recobraba una ilusión especial al hacerlo con él.

Desde siempre he pensado que de la misma manera que yo y mi hermana, me gustaría que mis hijos se llevasen poco tiempo ya que así podrían disfrutar de todo juntos. La gran mayoría de mis recuerdos de infancia son con ella y me gusta que así sea. Además como padres mi idea era que sería más fácil si las edades de los niños eran parecidas.
De esta manera llegó el segundo embarazo en el que estaba muy ilusionada y en el que ya desde el principio empecé a notar gran diferencia con el primero, y no me refiero a mi estado físico sino más bien a cómo la gente reaccionaba al decirlo.
Cuando dices por primera vez que estás embarazada la gente se ilusiona muchísimo y cuando lo dices por segunda vez parece que la ilusión ya no es la misma. Igual porque ya te ven como madre y no es una novedad.
Si no tienes expectativa o no tienes con qué comparar igual esto puede parecer lo normal, pero si tienes las expectativas del primero, estas reacciones te marcan y sin querer te planteas muchas cosas. Te planteas si no les hace ilusión, si no van a querer a tu hijo, si no te quieren a ti, y mil cosas más. También hay que contar que las hormonas están en pleno apogeo.
Pero todo estos pensamientos se agravan cuando ves que para tu primer hijo todo el mundo se moría de ganas por regalarte cosas para él y en cambio para el segundo prácticamente nadie ni se molesta. Que la mayoría de la gente te preguntaba a diario que tal te encontrabas y parece que ahora ni existes. Que cuando te encuentras mal, casi ni te puedes quejar porque claro según la gente ya sabías lo que era estar embarazada.
Incluso tu pareja actúa de diferente manera. Parece que el miedo a lo desconocido , a no saber que hacer es lo que nos mueve a actuar, y en este caso creer que ya sabíamos lo que era tener un bebé, nos hizo relajarnos en el sentido de que no dábamos la misma importancia a las cosas relacionadas con este segundo embarazo.
Ahora lo de tumbarte y relajarte es una utopía, por si no te acordabas eres madre y tu hijo no te deja ni a sol ni a sombra.
Cansada, muchas veces sin dormir, con una casa y una barriga a cuestas sigues siendo madre y por nada quieres que a tu hijo le falte tu atención.
La verdad a mi me venía muchísimas veces a la cabeza una escena de la película Apocalipto en la que una mujer embarazada daba a luz dentro de un foso lleno de agua y con su hijo mayor en brazos y pensaba en lo afortunada que era, ya no se me hacía tan grande toda esta situación.
La habitación, la ropita, la bolsa del hospital, ya no urge tanto como con el primero porque has aprendido que al final nada de eso era tan importante.
Pero claro al final te llegan las prisas por tenerlo todo listo igual.
Recuerdo que las últimas semanas tenía un miedo terrible, no al parto, si no a cómo íbamos a llevar eso de ser cuatro en casa porque Enzo era muy dependiente de mi y yo no iba a poder estar por él, y me angustiaba. Día sí, día también me venía a la cabeza este pensamiento y para frenarlo intentaba fomentar su autonomía e intentar derivar esa dependencia (normal para un niño que acaba de cumplir dos años)hacia mi marido, pero la verdad que se quedaba en el intento porque el niño no estaba por la labor.


Al final llega el día nace tu segundo hijo y tengas miedo o no ahí está. Y te das cuenta de que no te acuerdas de dar el pecho, no te acuerdas de coger a un bebé, ni de vestirlo, ni de los cuidados del ombligo, y ya no te sientes tan segura como creías. Este bebé no duerme toda la noche, tu marido no puede estar mucho por ti porque está aprendiendo a pasar mucho mas tiempo con tu hijo mayor. Y estáis solos tu y tu bebé al que no dejas de mirar porque no
asimilas que sea tu hijo. Cómo es posible que ya tengas dos hijos? Si sigo siendo yo? Sí soy yo pero con mucha más responsabilidad.
Las visitas de los familiares y amigos son totalmente diferentes con este segundo bebé, la mayoría no cambia ni uno solo de sus planes para venir a verlo, al fin y al cabo no es una novedad que tu tengas un bebé. De hecho a día de hoy hay “amigos” que aún no conocen a Ekai y va ha cumplir 9 meses.
Pero van pasando los días y poco a poco te haces a la situación, aun que yo me sentía muy culpable cuando mi hijo mayor me reclamaba y no podía prestarle toda la atención, o cuando el pequeño lloraba porque tenía hambre o sueño y tenía que esperar porque estaba atendiendo al grande. Cuando tienes un solo hijo sabes que él va por delante de todas las cosas pero cuando tienes dos, según la situación tienes que anteponer a uno u a otro y aprender a hacer eso es muy duro. Como madre no te gusta ver a tus hijos llorando o pidiendo tu atención y no poder dársela.
A pesar de todo esto, a pesar de que todo lo que conlleva tener un bebé no sea igual en el segundo que en el primero, lo que si es igual es que cuando te mira sientes esas cosquillas en el estómago y parece que se te pare el corazón, te pasarías las horas mirándole, acariciando su cabecita, dándole besos y abrazándole. Cuando te dedica una sonrisa sabes que todo a valido y valdrá la pena porque no hay nada más bonito que tener un hijo o en este caso dos. Y aquí llega la famosa frase de que el amor no se divide, se multiplica y tu sientes que no puedes pedir nada más a la vida. Y sé que aunque los comienzos son duros en cuanto empiecen a jugar juntos, tener dos hijos seguidos será lo mejor que podríamos haber hecho. Un hermano es un compañero de batallas para toda la vida.

Muchísimas gracias por leerme, Maika.
Podéis seguirme en instagram e.al.cuadrado

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13 comentarios en “LO QUE NO TE CONTARON DEL SEGUNDO EMBARAZO”

      1. Una cosita maika jeje donde has comprado el vinilo o no se que es la pared esa tan chula de ladrillos que tienes en el comedor???me encantaaaaaa y no lo encuentro 😀

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      2. Lo venden en leroy merlín, aunque el mío lo pedí por internet a una tienda de Sevilla, lo que pasa que no me acuerdo dónde! Me lo pidieron anteriormente y no lo encontré. Son unas placas como de poliespán. Espero te sirva de ayuda! 😘

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  1. Aiiiix q razón en todo! M sentido muy identificada pk Jana y Carmen s llevan 19m y ademas lo vivi muy diferente también.
    En nuestro caso cuando dijimos q estaba d nuevo embarazada algunos soltaron….otra vez? Ya? Y son comentarios q no t esperas pero bueno… Al final los mas importante esta dentro d tu casa y lo q opinen, piensen o sientan los demás es lo d menos.
    Me ha gustado la entrada y tus reflexiones. Besitos guapa

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  2. Totalmente de acuerdo acuerdo. Yo tengo mellizos de dos años y casi 9 meses y aun hay “amigos” que no los conocen ni les han hecho regalo, cuando se supone que les había hecho mucha ilusión y te habían dicho que no comprases tal cosa que te la regalaban ellos. Y si dices que quieres tener un tercer bebé te dicen que estás loca… En fin, ya sabes con quien puedes contar y con quien no. Lo estás haciendo fenomenal y tienes a dos hombrecitos preciosos!

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  3. Uff maika, parece que lo haiga escrito yo. De tener la casa llena de gente a que no venga nadie. Pero sabes que ? Que no serian tan amig@s. Y si los mios se llevan 16 meses y ahora con 5 y 3 años casi 4 es mi vida ver lo complices q son y lo q se rien y se quieren juntos. Besos y sigue asi que teniendolos a ellos y queriendolos nosotras no necesitamos mas.

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